Sentir miedo, preocupación o nervios en determinados momentos forma parte del desarrollo. La dificultad aparece cuando esa preocupación es muy intensa, se mantiene en el tiempo o empieza a limitar su día a día.
¿Cómo puede manifestarse la ansiedad infantil?
Puede mostrarse como preocupaciones constantes, miedo excesivo a equivocarse, necesidad de recibir mucha seguridad, llanto frecuente, irritabilidad, inquietud o dificultad para concentrarse.
También pueden aparecer molestias físicas sin una causa médica clara, como dolor de barriga, dolor de cabeza, náuseas, sensación de ahogo, mareo o palpitaciones. En el colegio puede manifestarse con bloqueo ante los deberes, miedo a los exámenes o rechazo a ir a clase.
Cómo acompañar a un niño con ansiedad
Escuchar sin minimizar. Es preferible reconocer lo que siente: “Veo que esto te preocupa mucho”.
Ofrecer seguridad y rutinas. Los horarios previsibles y anticipar lo que va a pasar ayudan a reducir la incertidumbre.
Evitar resolverlo todo por él. Acompañar no significa evitar siempre aquello que le da miedo; es importante avanzar poco a poco, con apoyo.
Poner nombre a las emociones. Hablar de nervios, preocupación o miedo ayuda a comprender mejor lo que ocurre.
¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?
Es recomendable consultar cuando los miedos o preocupaciones duran varias semanas, afectan al sueño, al colegio, a las relaciones o a la vida familiar; también si aparecen síntomas físicos repetidos o evitación constante.
En Terapia y Aprendizaje trabajamos desde la psicología infantil para ayudar al niño a desarrollar recursos emocionales. Puedes consultar también nuestros contenidos sobre rabietas y límites.